paisaje minero en el atardecer

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El color es vida, porque un mundo sin color se nos presenta como muerto. Los colores son las ideas primordiales, los hijos de la luz.

(Johannes Itten)


desbarajuste de horas


Alejandra Pizarnik —

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventando sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas?


poema LVI
voz: Marianne Merino Espinosa

LVI

Aprieta fuerte,

fuerte.

¡Más fuerte!

Que los amores

con furia braman.

Las pasiones

tocan a rebato

y circula la sangre

en inflamada lava.

Aprieta fuerte,

fuerte.

¡Más fuerte!

Que nos arrastre

la húmeda corriente.

Que del instinto

la efusión descarne

y, en enroscado duelo,

el aliento

de tu boca y de mi boca

se agite.

Aprieta fuerte,

fuerte.

¡Más fuerte!

Conduce

por la sabida senda

que lleva a lo prohibido.

Ahonda con desenfreno,

con impulsos,

entre gemidos,

en la vertical presente

que ruge con latidos.

Aprieta fuerte,

fuerte.

¡Más fuerte!

Hasta que

tus ojos

y

mis ojos

se miren sorprendidos.
antonia n.p.


poema II «Lejos está de lo posible»
voz: Rosa María Blázquez

PORQUE ME AMASTE
 
               Sólo canto porque me amaste
               en los años pasados.
               Y con sol, con promesas de verano,
               con lluvia o con nieve,
               sólo canto porque me amaste.
 
               Sólo porque me tuviste entre tus brazos
               una noche y me besaste en la boca,
               sólo por eso soy hermosa como un lirio abierto
               y aún se estremece mi alma,
               sólo porque me estrechaste entre tus brazos.
 
               Sólo porque tus ojos me miraron
               con el alma en la mirada,
               me ceñí con orgullo la más alta
               corona de mi vida,
               sólo porque tus ojos me miraron.
 
               Sólo porque te fijaste en mí cuando pasaba
               y en tus ojos vi cruzar
               mi sombra, leve como un sueño,
               que actuaba, que sufría,
               sólo porque te fijaste en mí cuando pasaba.
 
               Porque, titubeando, me llamaste
               y me tendiste las manos,
               y tenías el asombro en la mirada
               —un amor desbordado—,
               porque, titubeando, me llamaste.
 
               Sólo, sólo porque a ti te gustaba,
               mantenía la gracia de mi paso,
               como si me siguieras a donde fuera,
               como si caminaras por algún sitio cerca de mí.
               Porque… sólo porque a ti te gustaba.
 
               Sólo porque me amaste nací;
               por eso se me dio la vida;
               y en esa triste vida que nunca fue realidad,
               se ha cumplido mi existencia.
               Sólo porque me amaste nací.
 
               Sólo por tu amor incomparable
               me puso el alba rosas en las manos.
               Para alumbrar un instante tu camino
               la noche llenó mis ojos de estrellas,
               sólo por tu amor incomparable.
 
               Sólo porque tan bellamente me amaste
               he vivido, para extender
               tus sueños, mi bello amor, extinguido,
               y así dulcemente muero,
               sólo porque tan bellamente me amaste.
María Polyduri

 
 poema XIII
voz. santiago liberal

 

 

No me he inventado la voz clara,

ni el tono preciso de tus ojos

cuando bajan hasta mi boca

y se aglutina el deseo de los besos.

He visto tantas veces sobre el papel

tu mirada de bosque en otoño

que ya ardes en todas mis palabras

y  habitas en todos mis versos.

Y sabrás que allí

donde existes desde siempre,

donde te rezan mis labios,

en ese sueño que se mantiene

mientras afuera llueve,

he agotado todos los ritos

para que te olvide el miedo.

 Para que mañana y al día siguiente

el viento sople despacio, sin ruidos

desde los cuatro puntos,

y tu aliento se cruce en el centro.

No tuve morada en lo que fui

pero estoy en lo que quiero ser,

sin trampas de dogmas

 ni de ciencias

ni de religiones.
antonia n.p.


 

 

poema: ven
voz: Ana Isabel Quijada

LII

Ven, acércate,
en esta noche dispuesta
de gozos intuidos
en la que el asedio del deseo
desconoce razones que no sean
tu cuerpo y el mío.
Ven, bésame,
en esta noche asistida
de apresurados fluidos
en la que la ansiedad me crispa
y me obliga a vivir
de tu boca cada segundo.
Ven, asalta con firmeza
los embates de mi sangre ardiente,
refúgiame en temblores,
con simultáneo deleite,
con entrecortados suspiros.
Ven, mírate en mis ojos
sin un solo espacio
que separe tu cuerpo del mío;
acomoda tus caderas
y cobra pleno sentido,
con movimientos pausados, medidos,
entre piruetas y cabriolas
que venzan la jungla espesa
en estampidos.
antonia n.p.

 


 

 

 

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