POEMA I
(Antonia Naranjo París)

Hoy es un día torpe y lento, de esos que van
con los segundos ignorantes de aire.
De sandalias desgastadas.
De oscuros y arrugados pantalones
que no se ajustan ni al giro ni al cambio.
De borrón sin cuenta nueva
que se concentra demasiado en la carne abierta
de una flor de Baudelaire.
De mirada baja y de reojo
que me observa y me mide y hasta se esconde
para no perderme de vista ni separarme de su fecha.
De sabor que raspea en pócima pretérita
que viene regresando segura de su logro.
De olor agridulce, de ese que amarga un poco,
pero que en el fondo gusta y no en vano cautiva
con la sagacidad insidiosa del zorro.
Por más voces que se hallen,
por más fuerte que se haga el desafío,
no se podría escribir ni describir
la realidad tan abstracta, la densidad cortante
en las horas de este día
que toma asiento en la sala de espera
de la prisión de la nada, de la sombra pensativa,
de la súbita ceguera.
Y llora por sí, sin ser visto,
sin calma en esa amargura mal disimulada
que sabe que nada aguarda.
Y yo, como simiente de lo vivo
que sobrevive al desarraigo, lo miro con aplomo,
con la sonrisa fría del estoico.
QUAI DORLEANS  (ELIZABETH BISHOP)
A Margaret Miller 

Cada barcaza por el río remolca sin esfuerzo  una poderosa estela, inmensa hoja de roble de grises destellos  sobre un gris más opaco; y detrás de ella flotan hojas verdaderas,  descienden hacia el mar. 
Venas de azogue en las gigantes hojas,  ondulaciones avanzan hacia el lado del muelle, se extinguen  contra sus murallas, suaves, como a su fin van las estrellas fugaces en algún punto del cielo. 
Y tropeles de hojas pequeñas, de hojas reales las  persiguen a la deriva hasta perderse, humildes en el vestíbulo  disolvente del mar. De pie, inmovilizados como rocas miramos  las hojas y las ondas mientras la luz sostiene con las nerviosas aguas  una entrevista. 
Si lo que vemos pudiera olvidarnos la mitad de lo que a sí mismo se olvida quiero decirte pero no podremos librarnos en toda la vida del fósil de las hojas.

ELIZABETH BISHOP   

Comienzo con Ella Fitzgerald. - Summertime
Para quienes nos gusta  el jazz, la conocemos como “La primera  dama de la canción…
 
En este apartado  deseo compartir todo lo que me gusta.

                    
Comienzo con Ella Fitzgerald. - Summertime
Para quienes nos gusta  el jazz, la conocemos como “La primera  dama de la canción…
mis cosas
 
Este, es un poema de Gabriel Celaya por el que
siento especial predilección.


Nacer y morir
Más allá del pecado,
indecible, te adoro,
y al buscar mis palabras
sólo encuentro unos besos.
En el pecho, en la nuca,
te quiero.
En el cáliz secreto,
te quiero.
donde tu vientre es combo,
fugitiva tu espalda,
oloroso tu cuerpo,
te quiero.
Gabriel Celaya

La sensibilidad,y calidad de la interpretación de Ana Vidovic en este Vals Venezolano, para mí, son impresionantes.
MIENTRAS TÚ EXISTAS
Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ángel González



La vida en rosa
Unos ojos que hacen que los míos se bajen,
una sonrisa que se pierde en su boca,
este es el retrato sin retoque
del hombre al que pertenezco.

Cuando él me toma en sus brazos,
me habla en bajo,
yo veo la vida en rosa.

Me recita palabras de amor,
palabras de cada día,
y me hace sentir algo.

Él entró en mi corazón,
una parte de felicidad
de la que conozco la causa.

Es él por mí, yo por él, en la vida,
él me lo dijo, lo ha jurado para siempre.

Y, desde que lo aprecio,
entonces siento en mí
mi corazón latiendo.

Unas noches de amor interminables,
una gran felicidad que coge sitio,
los problemas, las tristezas se borran.
Felices, felices a morir.

Cuando él me toma en sus brazos,
me habla en bajo,
yo veo la vida en rosa.

Me recita palabras de amor,
palabras de cada día,
y me hace sentir algo.

Él entró en mi corazón,
una parte de felicidad
de la que conozco la causa.

Es él por mí, yo por él, en la vida,
él me lo dijo, lo ha jurado para siempre.

Y, desde que lo aprecio,
entonces siento en mí
mi corazón latiendo.
Ser una voz que se queda
sin pretender salvarte,
tirarme al suelo,
acomodarme a tu forma
si el desconsuelo te dobla
en posición de defensa,
ser el abrazo que construya
un nido en un cuerpo
y un pájaro en el otro,
guardarte en mi pecho
mientras lloras.

- Julia Gutiérrez
Poema nº LVI
de mi poemario "YA PUEDES AMARME"
Voz: Marianne Merino Espinosa

 
Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!
Que los amores
con furia braman.
Las pasiones
tocan a rebato
y circula la sangre
en inflamada lava.
Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!

Que nos arrastre
la húmeda corriente.
Que del instinto
la efusión descarne
y, en enroscado duelo,
el aliento
de tu boca y de mi boca
se agite.

Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!

Conduce
por la sabida senda
que lleva a lo prohibido.
Ahonda con desenfreno,
con impulsos,
entre gemidos,
en la vertical presente
que ruge con latidos.

Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!

Hasta que
tus ojos
y
mis ojos
se miren sorprendidos.
antonia n.p.
antonia n.p.